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A los tibios los vomitaré

El despertador de la conciencia

13 de octubre de 2026 2 minutos


Fabio Baroncini
Ediciones Encuentro, 2026
146 páginas 
16,50 €

Pocas veces un título parece anunciar un libro tan distinto del que el lector encuentra después. A los tibios los vomitaré. ¿Por qué leer literatura cristiana?, de Fabio Baroncini, toma su punto de partida de una expresión del libro del Apocalipsis tan contundente como incómoda. Sin embargo, al cruzar la cubierta, sus páginas ofrecen una propuesta serena y profunda: acercarse a la gran literatura para descubrir en ella las preguntas esenciales que atraviesan la existencia humana.

Baroncini, sacerdote italiano del movimiento Comunión y Liberación, dedicó gran parte de su vida a educar y a atraer a los jóvenes a la literatura. Este volumen reúne aquellas lecturas desde una convicción clara: la literatura es un modo de conocimiento. No se limita a autores creyentes, sino que aborda obras diversas desde una mirada cristiana, buscando lo que revelan sobre el ser humano, su libertad, su deseo, su sufrimiento y su apertura a Dios. 

Por las páginas desfilan figuras como Dante, Dostoievski, Manzoni, Claudel, Lagerkvist o Abelardo. El gran mérito de Baroncini radica en ir más allá de la mera ilustración teórica para volver una y otra vez a sus textos. En Dante le deslumbra cómo el amor puede abrirte a Cristo, y en Lagerkvist, la tensión entre el deseo de creer y la dificultad de hacerlo. 

En esta misma línea, resulta interesante su estudio de Dostoievski, a quien retrata como un agudo observador de la crisis moderna. Baroncini explica mediante fragmentos de los libros del autor cómo en lo más profundo de cada persona habita un deseo ilimitado de libertad. Al analizar a Raskólnikov o a Ivan Karamazov, Baroncini enseña el drama de una libertad que, cuando intenta bastarse a sí misma o rechazar a Dios, termina atrapada en el remordimiento y la soledad. 

Esta forma de dialogar con los personajes sitúa la experiencia lectora como un espacio de búsqueda y un antídoto frente a la mirada superficial. A esto se le suma una prosa muy clara, didáctica.

Solo al comprender este afán por no quedar indiferente se revela el sentido del provocador título. La «tibieza» alude a la tentación de vivir sin dejarse interpelar por lo esencial. Enfrentada a ella, Baroncini propone la literatura como un despertador de la conciencia: un buen libro no solo cuenta una historia, además termina preguntándonos por nosotros mismos. Quizá ahí resida su grandeza: al leer a otros, acabamos encontrándonos con cuestiones que de verdad importan.

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