Responsive Image

Dune

En el desierto de Arrakis

9 de diciembre de 2021 1 minuto


Año 10000. Un planeta desértico —Arrakis, también llamado Dune— es el único lugar de la galaxia donde se puede encontrar la especia, un bien absolutamente necesario para el progreso y la supervivencia. 

Con este argumento, Frank Herbert publicó en 1965 una novela de ciencia ficción que se convertiría en best seller. Diez años después, el cineasta chileno Alejandro Jodorowsky presentó a varias productoras un detallado proyecto de una adaptación de Duneque fue imposible rodar: el guion era tan ambicioso como poco realista. En 1984,David Lynch adaptó Dunea la pantalla grande, pero la cinta no convenció a nadie y relegó a Dunea la categoría de obra maldita. 

De ahí la expectación que ha rodeado el estreno de la película del cineasta franco-canadiense Denis Villeneuve (La llegada,Blade Runner 2049), presentada en el Festival de Venecia. El resultado es una película que emocionará a muchos y cansará a otros tantos. Villeneuve ha rodado una pieza maravillosa desde el punto de vista de la producción. Ha creado un mundo visual absolutamente subyugante: desde el sobrecogedor desierto con sus monstruosos gusanos de arena hasta las naves, el vestuario o la puesta en escena de los desfiles militares. La planificación y encuadres de Villeneuve—da igual que sean las escenas con centenares de extras que los diálogos íntimos entre madre e hijo— están cuidados al detalle. El universo que se despliega ante nuestros ojos muestra una riqueza y una belleza apabullantes. 

Y, al mismo tiempo, el tono que utiliza Villeneuve es excesivamente frío, solemne y árido para que el espectador conecte con los personajes. Y el tempo narrativo, muy lento, tampoco facilita esta conexión emocional. Y con todo… es cine de muchos quilates.

 


Otras reseñas

¿Quieres escribir en nt?

Siempre estamos buscando buenos colaboradores para la revista. Si tienes una buena historia, queremos escucharte.

Newsletter