
Jesús Montiel
Pre-Textos, 2020
63 páginas
10 euros
En Sucederá la flor, Jesús Montiel conversa con su hijo, que tuvo cáncer, y le susurra lo que ha aprendido sobre el dolor y la esperanza. En Casa de tinta, el poeta habla de la escritura, de cómo camina todos los días hacia la página en blanco. Y en Lo que no se ve, escribe una carta a su abuela. El corazón de este libro son las manos recias de una mujer que dobla unas sábanas. La mirada de niño de Jesús Montiel adorando a su abuela en su fortín, en su casa de piedra, mientras obra el milagro de hacer la cama.
Montiel escribió este libro el año pasado, durante el confinamiento. El libro es muy finito, tiene apenas sesenta páginas. Pero leerlo, meditarlo, rezarlo lleva meses. Te acaricia una frase y te tienes que quedar quieto para volver a mirar. Jesús Montiel nos obliga a leer despacio para mirar como él. Para mirar como su abuela. Se lee a la velocidad a la que Montiel escribe. «Para saber cómo tengo que escribir miro tus manos. Tus manos son mi primer taller literario, un aula interminable. Se escribe así, dicen. Difícil pero sencillo. Cada letra dibujada con la misma ternura con que nosotras aplanamos la sábana».
