
Dirección: Jon Favreau
Guion: Jon Favreau, Dave Filoni, Noah Kloor
EE. UU., 2026
Para amantes incondicionales de Star Wars
A estas alturas, Mando y Grogu no necesitan presentación. Tampoco Disney parece sentir la necesidad de sorprender.
Han pasado siete años desde el tropiezo de Han Solo (Han Solo: una historia de Star Wars). Tiempo suficiente para preguntarse si una saga como esta es capaz de generar algo nuevo. La respuesta de Filoni y Favreau es honesta, al menos: ni siquiera lo intentan. La fórmula que funcionó en Disney+ llega a la gran pantalla con más presupuesto y los mismos ingredientes. Las sagas interminables tienen ese problema: en algún momento el peso de lo anterior anula el impulso creativo.
Dicho esto, la película funciona. La acción no da tregua, la presencia de Sigourney Weaver añade cierto caché a la película, igual que el atinado cameo de Scorsese. Pero lo que sostiene la cinta es, una vez más, la relación entre los dos protagonistas. Grogu ha dejado de ser el Niño al que hay que proteger para convertirse en compañero de verdad, y esa evolución le da a la historia una subtrama de relación con alma.
Entretenimiento de primer nivel, pero cine solo a medias.




