Ser adulto no significa hoy lo mismo que hace una generación. ¿Basta con cumplir años, pagar facturas y sostener un empleo? En tiempos de precariedad laboral y vínculos frágiles, la adultez se presenta como una realidad inevitable y dura. Quizás ha llegado el momento de mirarla no como un lastre sino como una forma de estar en el mundo al servicio de algo más grande que uno mismo.
















