
Raimo Goyarrola
EUNSA, 2026
308 páginas, 15,90 euros
En Con Jesús, sin filtros (EUNSA, 2026) no hay tratados de alta teología ni complejas exégesis académicas. Lo advierte el propio autor, don Raimo Goyarrola, desde el umbral de su prólogo: «No se trata de sermones ni cartas pastorales, sino de reflexiones sencillas que suscitan el encuentro con el Evangelio, en un clima de fe y oración». Sin embargo, es precisamente en esa sencillez donde reside la fuerza del libro, que reúne y madura breves comentarios publicados originalmente en finlandés —don Raimo es obispo de Helsinki— para ofrecerlos ahora como una invitación al diálogo cotidiano con el Señor.
Tampoco es casualidad que el libro se despliegue en forma de cien puertas abiertas a la figura de Jesús, con una estructura eficaz: Goyarrola reproduce primero el pasaje evangélico íntegro, seguido de una glosa personal que prioriza, por encima de todo, la viveza. En Con Jesús, sin filtros, este obispo español nos propone que las palabras no se queden en el papel, sino que salten de los textos a la vida concreta del lector. A través de este centenar de estaciones, el autor teje un hilo invisible que une la expectativa de la Anunciación —«¿Cuándo aparecerá el Mesías entre nosotros?», se pregunta— con el estallido de la Resurrección. Por el camino, desfilan la pedagogía del Padrenuestro, la desconcertante lógica de las parábolas, sus más sorprendentes milagros y la crudeza del Calvario.
Estos cien comentarios, aparentemente desordenados, quedan no obstante barnizados por tres elementos comunes. Primero, don Raimo pone en práctica aquello que san Ignacio de Loyola llamaba en sus Ejercicios la «composición de lugar», situando al lector dentro del pasaje evangélico y haciéndonos, de alguna forma, testigos privilegiados de la escena. Segundo, en todas las entradas del libro se percibe un cariño especial por la presencia de María, que asoma en casi todas las páginas como un consuelo discreto para su Hijo tanto como para sus hijos —«Hoy, desde el cielo, María no descansa; como toda buena madre, vela por sus hijos»—. Y hay también en las reflexiones de Goyarrola, por último, una mirada profundamente confiada en que Jesús nos acompaña siempre.
Bajo la apariencia de un centenar de notas sencillas, don Raimo consigue deslizar hondas verdades antropológicas. Nos recuerda que Dios no desea «autómatas», sino seres que usen «su libertad, iluminada por su gracia, para descubrir su voluntad divina en cada circunstancia», y presenta la Eucaristía como el sacramento que «abre nuestros ojos a la verdad» y «nos une a los unos con los otros». Y ahí se esconde la clave del libro: las de Goyarrola son reflexiones encarnadas en su propia biografía. «Mirando atrás, puedo unirme a las palabras de San Pablo: omnia in bonum ("todo es para bien") para quienes confían en Dios», reconoce en uno de los pasajes.
De ahí que con Con Jesús, sin filtros no termine con un punto final, sino con un envío, un auténtico Ite, missa est. Al comentar el pasaje de Mt 28, 16-20 —es la última entrada del libro—, Goyarrola lanza un dardo directo al lector: «Los apóstoles eran once. Faltaba uno para completar los doce. Ese uno eres tú. Eres indispensable tanto para Dios como para su Iglesia. Para la sociedad, eres único». Don Raimo remata el libro, sin filtros, con esta interpelación en toda regla que nos convierte en piezas indispensables para nuestro tiempo. Ahora toca, claro, asomarse a estas cien puertas abiertas y ocupar la duodécima silla vacía.
