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El diablo viste de Prada 2

Miranda, Andy y el periodismo veinte años después

22 de mayo de 2026 1 minuto


Dirección: David Frankel
Guion: Aline Brosh McKenna. Novela: Lauren Weisberger
EE. UU., 2026
Si disfrutaste con la primera.

Cuando David Frankel adaptó el best seller de Lauren Weisberger —la periodista que sobrevivió a ser asistente de la todopoderosa Anna Wintour en Vogue— pocos preveían el fenómeno. El diablo viste de Prada recaudó más de diez veces su presupuesto y se convirtió en una película icónica gracias a un cóctel casi perfecto: el universo hipnótico de la moda y un reparto de cinco estrellas, con Meryl Streep a la cabeza.

Veinte años después, la secuela no pretende reinventarse, sino exprimir lo que ya funcionaba. La puesta en escena, las localizaciones, los personajes e incluso algunas escenas míticas —Stanley Tucci tirándole vestidos a Anne Hathaway— aparecen de nuevo. El principal conflicto de relación de esta segunda parte —el tira y afloja de Andy Sachs con la despótica Miranda Priestly— es prácticamente idéntico.

Pero la película no se queda solo en un ejercicio nostálgico. El debate sobre cómo el periodismo ha mutado en estas dos décadas —inteligencia artificial, clickbait, el imperio de los influencers, la precariedad de la profesión— es una subtrama muy potente que eleva el nivel de una secuela que podría haberse quedado en un simple homenaje. 


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