Vicente Trelles
Almuzara, 2026
104 páginas
16,95 euros
Toda historia que narra un padecimiento deja entrever destellos de algo trascendental. Oscar Wilde se hace hueco en las primeras páginas de este libro para adelantarlo: «Lugar sagrado es aquel donde hay dolor», y da comienzo así al desfile de memorias de pacientes cuyas enfermedades ha trasladado del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Desde 2019, Vicente Trelles —abogado de profesión— coordina en este centro, junto con el servicio de capellanía, un grupo de voluntarios jóvenes que cada sábado acompaña, escucha y ofrece ánimo a las personas ingresadas. El libro es el fruto de estos encuentros.
Trelles narra «en clave cristiana» los testimonios que más le han marcado en sus años de labor. Lo hace con la sencillez de las conversaciones que entablan con el enfermo y sus acompañantes. El diálogo se asoma a la superficie de los grandes temas que afronta quien sufre: el deseo de acabar con su aflicción, la soledad o el papel de la religión en su vida.
Cuatro voluntarios toman la palabra en la segunda parte del libro. Cuentan los motivos que les llevaron hasta las habitaciones del Hospital San Carlos, los vínculos —en uno de los casos, conyugales— que nacieron de la actividad y el efecto transformador que tuvo en uno de los jóvenes, Íñigo, que en el voluntariado encontró un «impulso para vivir más allá de sí mismo».
El libro termina con las entrevistas que mantiene Trelles con dos de los capellanes del hospital. Con un estilo de transcripción casi literal, los sacerdotes relatan su conexión con los pacientes o su respuesta a la recurrente pregunta de por qué existe el sufrimiento. Nos esbozan así esta tarea que el padre Javier Alonso «no cambiaría por nada», y que le ha revelado que «aceptando la realidad es como uno sale de la esclavitud» ya que «cuando una persona huye del dolor, huye de la realidad». Una lección que parece dialogar con el Wilde que da comienzo al libro.