
Laura Spinney
Editorial Crítica, 2026
352 páginas
21,90 euros
Hasta hace poco se creía que nuestra especie tenía unos 50.000 o 60.000 años, pero nuevos indicios apuntan a 300.000. Tanto da. En ambos casos nos asomamos a un abismo sin registros, un tiempo en el que ya éramos nosotros, pero apenas sabemos lo que éramos. Y no lo sabemos porque ignoramos el rasgo que más nos diferencia de los animales: el lenguaje de aquellos seres. Decenas o cientos de miles de años de humanos que piensan y hablan entre sí producen vértigo.
Lo que sabemos es que, cuando comenzamos a tener algo parecido a un registro histórico, nos encontramos con muchos lenguajes incompatibles entre sí. Pero es legítimo preguntarse si hubo una lengua común a los seres humanos y es natural que el mito de Babel surgiera milenios antes de concebir siquiera un origen evolutivo para nuestra especie y sus capacidades comunicativas. Porque la diversidad de los lenguajes necesita una explicación. Hoy sabemos que el 60% de los seres humanos hablamos idiomas con una raíz común, el protoindoeuropeo. Fascina pensar que este texto está escrito en una lengua que podría derivar de lo que unas pocas decenas de personas hablaban en lo que hoy es Ucrania hace seis mil años. Rastrear ese idioma casi mítico es lo que se propone Laura Spinney en este libro.
La autora, en la mejor tradición del periodismo científico anglosajón, demostró su capacidad para hacer asequibles temas complejos cuando escribió El jinete pálido (Crítica, 2020), sobre la pandemia de gripe de 1918. En Lengua madre el lector descubre que la investigación del misterio que ya pasmaba a los escritores del Génesis cuenta con herramientas clásicas como la filología comparada, la fonética o la gramática, pero que ha experimentado una auténtica revolución con la entrada en escena de la genética. Viaja con Spinney a periodos remotos de la prehistoria, y por el camino se va trazando un mapa evolutivo de las lenguas que surgieron del protoindoeuropeo. Y ese mapa deja claro que los nuevos idiomas surgen siempre ligados a las migraciones humanas, y condicionados por crisis climáticas, guerras de exterminio, cambios tecnológicos y, tal vez, hasta por los antiguos ritos de paso a la madurez.
No es un libro sencillo para leer mientras se curiosea en la oferta de alguna plataforma; requiere atención y reflexión, pero en pago proporciona conocimiento y asombro. Que nadie espere que al acabar la lectura nuestras preguntas queden resueltas: como todo buen libro, Lengua madre responde unas cuantas, pero deja sobre la mesa tantas o más que las que zanja.
