
Automática, 2013
Thornton Wilder es uno de los escritores americanos más afamados del s. xx. Se ha ganado este prestigio con obras tan conocidas como Los idus de marzo y El puente de san Luis rey. Ahora, la editorial Automática ofrece la traducción de la penúltima novela del autor, que muchos críticos consideran la mejor.
El arranque de la trama resulta inquietante: un hombre asesina por la espalda a un amigo en presencia de sus respectivas mujeres, y es condenado a muerte; en el viaje hacia la ejecución, lo libera un grupo de desconocidos. El relato se centra en cómo las dos familias –la del difunto y la del prófugo– se abren paso en una pequeña aldea minera en los primeros años del s. xx, y en la suerte que corre el prófugo.
La incertidumbre ante la realidad de los hechos (¿realmente lo mató?, ¿cuál fue el motivo de ese asesinato?, ¿quiénes fueron sus liberadores?) mantiene la tensión de la trama. Pero lo que realmente importa en la obra es la descripción de unos personajes fascinantes. Fascinantes no porque posean cualidades excepcionales, sino porque persiguen algo en sus vidas, creen firmemente en algo, son fieles a un amor, a una idea, a un valor. Y en torno a esa fidelidad, se va construyendo una personalidad admirable. En un primer momento no llaman la atención: cargados de manías, obstinados en algo que no parece tener mucho sentido. Pero el autor nos va metiendo poco a poco en el fondo de los protagonistas, hasta que nos damos cuenta de lo conmovedor que resulta aquello que mueve a cada uno: la lealtad, el amor, la familia, la búsqueda de independencia, huir de la vergüenza, el deseo de ayudar…
Una gran novela, un verdadero clásico, que enseña a entender a las personas y a entenderse a uno mismo. Como reflexiona el propio autor en la novela: “No creo que nadie sea capaz de aprender algo importante hasta que haya comenzado a comprenderse a sí mismo”.
Eduardo Terrasa




