
Dirección: Destin Daniel Cretton
Guion: Chris McKenna y Erik Sommers
EE. UU., 2026
Para fans de Peter Parker.
Con las sagas pasa como con los vestidos: si se estiran demasiado, saltan las costuras. Es la impresión que deja —o al menos a quien esto escribe— la nueva entrega de Spider-Man. Como producción, resulta admirable y las secuencias de acción son apabullantes. Tom Holland es, a su manera, un carismático Peter Parker y hay química con Zendaya, como no podía ser de otra manera (aunque la trama amorosa tarda muchos minutos en aparecer). Sin embargo, más allá de ese despliegue técnico y los valores de fábrica, la película se percibe alargada, con un conflicto en torno a la telepatía innecesariamente enrevesado y con giros continuos que interrumpen la historia para introducir otra, mientras se recurre a soluciones de guion algo ingenuas.
¿Es entretenida? Sin duda. ¿Aporta algo a la saga? Más bien poco. En realidad, casi nada. Aunque quizás a la séptima, octava o novena película del mismo superhéroe solo hay que pedirle que entretenga.




