
Lucía Solla Sobral
Libros del Asteroide, 2025
248 páginas
19,95 euros
«Tengo: una perra, una amiga, una madre, dos hermanos y un padre muerto». Comerás flores, novela debut que ha recibido una acogida explosiva desde que se publicó hace medio año, se ha situado entre las más leídas en este inicio de 2026 (más de 100.000 ejemplares vendidos y veinte ediciones, una barbaridad para este tipo de libros). Habla de cosas tan sencillas como lo que se tiene y se deja de tener: vínculos emocionales intensos, posesiones, las llaves de un piso nuevo. Con frases como esta, la autora introduce al lector en los capítulos de la vida de Marina, una veinteañera que pierde a su padre y que, aunque parezca que va consiguiendo cosas, en realidad lo va perdiendo todo.
Asombran las idas y venidas de lo que Marina tiene y deja de tener. Tiene un padre y lo pierde. Tiene una gran amiga de la infancia y la pierde. Comparte un piso en el que está a gusto y lo pierde. Empieza a vivir en una casa maravillosa en la que Jaime, un cuarentón que le promete el oro y el moro, le deja habitar, pero a veces también se la arrebata. Tiene una convicción firme respecto al veganismo, pero… Tiene salud, pero… Tiene vida, pero… Es una ida y venida del amor y del dolor muy real. El lector, a veces, lo vive a fuego en el pecho; otras se le escapa de los bolsillos.
Son pocas las cosas que conserva siempre: un padre muerto, una perra fiel. Todos tenemos cosas a las que nos sentimos atados, o certezas que no sabíamos que lo eran y que han estado siempre ahí. Como la idea de que, en las historias de maltrato psicológico, el manipulador es siempre el malo malísimo y la víctima, una ovejilla apacible. Sin embargo, Comerás flores aborda con honestidad un tema que se ha llevado a la ficción infinitud de veces. Lo hace con una crudeza y un lirismo que han hecho brillar a Lucía Solla Sobral. Es una proeza mostrar lo crudo de modo sublime. La también exitosa autora Marta Jiménez Serrano, que acompañó los primeros pasos de Comerás flores en su taller de escritura, lo expresa así: «Una escritora que tiene todo lo que hay que tener».




