
Gregorio Luri
Ediciones Encuentro, 2025
194 páginas
18,05 euros
La dignidad del mediocre se erige en propuesta intelectual con un destino claro: desafiar la concepción generalizada de la mediocridad. Gregorio Luri no la considera la característica de alguien sin propósito, tibio o vulgar, sino una condición innata del ser humano: vulnerable y siempre en potencia. En proceso, en camino, incompleto por su propia imperfección, pero capaz de decidir y trascender lo que ha sido y ya no es. Como él mismo explica a la consultora Abante, «el mediocre es el que está a mitad de una montaña, y tiene posibilidad para seguir ascendiendo o para retirarse [...] Es, por tanto, estar abierto a las posibilidades de ti mismo». Es un libro que «necesitó escribir», como un impulso, para poder descansar; una defensa del mediocre que, en el fondo, somos todos.
El libro plantea una reflexión interesante, desarrollada en forma de un elogio de lo inacabado, una oda a la indeterminación. Explora conceptos como el dinamismo del ser, lo definido e indefinido, el no ser y el nihilismo, apoyándose en Demócrito, Heráclito, Sócrates, Hegel, Heidegger… y en diversas figuras teológicas, hasta llegar a la mención final del apóstol san Juan. Todo ello subraya el tema que late en sus páginas: la fragilidad humana es fuente de dignidad.
En lugar de organizar sus ideas bajo capítulos temáticos, Luri opta por una estructura fragmentaria: un mosaico de textos con títulos a veces difíciles de descifrar —«Sobre la fe en la fe», «La apariencia de una isla», «El Buda de la playa Ocata», «El entrambos y lo limitado» o «Una manzana en tránsito», entre otros—. La continuidad que los hilvana no se percibe cristalina, lo que produce una obra densa y compleja, que exige concentración pese a su brevedad. No es un libro de entretenimiento, sino para pensar en serio, al que se vuelve para citar algunos postulados o rescatar fragmentos especialmente sugerentes: «La vida no se nos entrega como un bloque de arcilla que sea posible moldear desde nuestra autonomía artística. La vida es, más bien, una aventura y, por lo tanto, su resultado siempre es incierto».
En cierto sentido, La dignidad del mediocre encarna su propio mensaje: pide al lector que asuma la imperfección como parte del proceso y se enfrente a lo fragmentario y aparentemente inacabado. Quien esté atento agradecerá algunas intuiciones brillantes, pero también acusará la estructura fragmentaria. Un libro de pensamiento más que de disfrute, destinado a quienes busquen un verdadero desafío intelectual.

