
Dirección y guion: Paolo Sorrentino
Italia, 2025
Para los fans del cineasta italiano… y para el resto.
El cineasta italiano Paolo Sorrentino, que se había ensañado con la visceralidad de la política a través de sus personales retratos de Silvio Berlusconi (Silvio y los otros) y Giulio Andreotti (Il divo), inventa ahora un político moderado: Mariano de Santis. De Santis está a punto de dejar la presidencia de la República y tiene que firmar (o no) la ley de la eutanasia.
La Grazia es puro Sorrentino: hay barroquismo y exceso, mezclas musicales imposibles, diálogos surrealistas… Y Toni Servillo. Pero también hay, frente a otras películas de la filmografía del italiano, un mayor respeto por la coherencia narrativa y una construcción de personajes menos caprichosa.
Y hay, sobre todo, una crítica que no es simplemente demoledora. Sorrentino arremete contra la polarización mostrando a un dirigente imperfecto e incluso timorato, pero con conciencia de su deber y de su responsabilidad. Un hombre que duda, pero al que no le da igual elegir el bien o el mal. Un líder al final de su carrera, ajeno al deseo de sumar votos y, sorprendentemente, preocupado por el bien común de los ciudadanos.
Aunque La Grazia no es una película completa en su propuesta temática, aporta una visión interesante sobre lo que tiene que ser y no la política.




