
Fernanda Trías
Páginas de Espuma, 2026
148 páginas
17 euros
Fernanda Trías (Uruguay, 1976) es una de las voces más interesantes de la literatura latinoamericana actual. Ha recibido dos veces el prestigioso premio Sor Juana Inés de la Cruz y, en 2025, fue también finalista del premio Ribera del Duero. Acaba de publicar Miembro fantasma, una colección donde laten heridas y adicciones.
Hablar de un miembro fantasma es referirse a una presencia sin cuerpo, a los residuos de lo vivido, a lo que no termina de irse. En el vacío sobrevive un dolor enquistado, como expresa Idea Vilariño en «El muñón» (Poemas de amor, 1957): «En lo hondo / olvidado / late intacto / el muñón / doliendo sordamente». En todos los relatos de Miembro fantasma aparece la sombra del recuerdo y se confunden realidad y ficción. Escribir es la llave que abre la puerta a la memoria individual y colectiva, y también lo que se esconde detrás de ella.
En la primera historia, «Personaje en construcción», un narrador anónimo busca probarse capaz y creativo fabulando sobre un Señor Escritor, ya consagrado, en el que proyecta las habilidades que no confía tener; en «Última carta a Claudia», el cierre del libro, la protagonista busca cerrar sus heridas con un mensaje de exorcismo y venganza contra su expareja. También resalta «Ciclón», que pone frente a frente a Myriam y a su amiga de la infancia, Úrsula Andrade, después de un largo distanciamiento por la publicación de una novela de autoficción de esta última; y «Si el mundo parara de hacer lo que hace», donde Julio y Emilia, dos veteranos del centro de rehabilitación de menores, se fugan para celebrar el undécimo mes de interna de ella.
Aunque Fernanda Trías reincide con Miembro Fantasma en la exploración de la herida, la enfermedad y la soledad que ya habitaban en Mugre rosa, se vuelca hacia el relato de personaje en la línea de Nuria Labari o Magalí Etchebarne. Su propuesta demanda un lector activo, dispuesto a desentrañar la compleja geografía sentimental que se oculta detrás de los personajes.
En el ensayo Esa sensación de oficio (2011), Zadie Smith clasifica a los escritores como macroplanificadores o microgestores. Los primeros, según la novelista inglesa, toman apuntes, organizan materiales y crean una estructura antes de plasmarla en una página, y no cuesta imaginarse así a Trías. Los cuentos de Miembro fantasma destacan por su arquitectura: se desenvuelven en varias capas sin poner en juego la unidad y la cohesión, aunque a veces deja al descubierto su andamiaje. El nocaut, invocado por Julio Cortázar como la manera de ganar del relato breve, es, para la uruguaya, una coreografía ensayada.


