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No hay amor más grande. La vida de Marcos Pou

Un espejo de santidad

23 de abril de 2026 2 minutos


Alfonso Calavia
Encuentro, 2026 
366 páginas
20,90 euros

Entre jornadas aceleradas, horarios desquiciados y la antipática indiferencia, puede surgir la serenidad, la verdad y la belleza. Eso es No hay amor más grande. La vida de Marcos Pou. Tras su lectura, uno puede acogerse a aquello de Vicente Valero en El tiempo de los lirios, «una tristeza en la que se está plenamente feliz». 

Un joven real, testimonio de fe y de vida regalada a Cristo, una vocación entregada desde niño, hasta que un coche arrolló su moto y le arrebató la vida. Diez días antes, tras terminar la carrera de Física, Pou había ingresado en el Seminario Conciliar de Barcelona. A través de fragmentos de sus diarios, cartas y correos, junto con los testimonios de familiares y de quienes compartieron años de universidad y experiencias, el lector descubre que No hay amor más grande trasciende la categoría de libro y pasa a formar parte de nosotros, como deseo y búsqueda de Dios y guía en el camino hacia el misterio.

Cuando Pou falleció, el 21 de febrero de 2015, ya había dejado un hondo legado humanístico y cristiano que, en forma de semilla, no ha dejado de prosperar. ¿Cómo pudo forjar tanta vida y tanta amistad a su alrededor en tan poco tiempo? Sin darse uno cuenta, ya está enredado en busca de las huellas de un santo. Tal vez Pou lo fuera. Un chico que cautivaba por sus motivaciones profundas y un mensaje claro: «El valor de nuestra vida es el que Él nos da, y depende solamente de nuestra disponibilidad, búsqueda y apertura». Un deseo inmenso de compartir su fe como acto fecundo. Un joven que armó una revolución nacida de sus virtudes en el corazón de todos aquellos que le conocieron. Sucedió lo de san Juan: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto». Su formación intelectual, su práctica religiosa y las prioridades vitales en torno a Cristo sitúan al lector ante un hombre extraordinario.

El mismo título ya es indicativo y luz. El amor como puente para encontrar la verdad. Por eso alguien dijo que los libros son como mapas. En Pou rebosan anécdotas y señales que justifican la búsqueda de lo más grande, de Él. Matricularse en Física en la universidad, por ejemplo, no fue baladí. Resultó un espacio que llenaba de preguntas y enigmas. Esas preguntas en las que se libran las luchas definitivas. Fue una manera más de redescubrir a otros la razonabilidad de la fe. Como aquella conversación con una amiga que le cuestionaba estudiar esa carrera y ser creyente. Ella terminó emocionada reconociendo que todo nos remite a Algo más.

De No hay amor más grande el lector no sale igual que cuando entró. Uno de sus conocidos se pregunta: «¿Qué encuentro en mí de personas como Marcos Pou?» Buen comienzo. Cuánto puede cambiarte la vida una persona… la vida entera.


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