
CLÁSICOS
Jane Austen
Alba, 2017 *
472 páginas
16 euros
Nos hemos acostumbrado a las historias del siglo XIX en las que el primogénito varón lo hereda todo y las mujeres de la familia quedan a expensas de su generosidad (o tacañería), pero, si nos paramos a pensarlo, esas situaciones causaban mucho dolor y mucha incertidumbre en no pocas vidas. Así empieza Sentido y sensibilidad: la viuda y las tres hijas del señor Dashwood se disponen a abandonar su mansión, sin un lugar donde vivir, tras ser desamparadas por su hijastro y medio hermano.
El bonachón sir John Middleton les ofrecerá un cottage en Devonshire. Elinor, la hermana mayor, se llevará en silencio el desgarro de su corazón prendado de Edward Ferrars, hermano de su insufrible cuñada. Marianne, la segunda, conocerá, al poco de llegar a su nueva vivienda, a Willoughby, en quien piensa haber encontrado un alma gemela, con toda la pasión que la caracteriza, y bajo la mirada preocupada de un serio coronel Brandon, que no puede dejar de admirarla. Entre Devon y Londres, donde residirán las dos mayores durante unas semanas con la lenguaraz (pero de enorme corazón) señora Jennings, la historia se enreda y desenreda con secretos, cartas, visitas inesperadas, encuentros deseados que acaban mal, y un amor entre hermanas a prueba de corazones rotos.
Sentido y sensibilidad fue la primera de las grandes novelas de Jane Austen. La empezó en 1795, en su casa natal en Steventon, y es uno de los manuscritos que viajaron con ella por sus sucesivos alojamientos hasta llegar a Chawton Cottage. Allí, en su mesa de doce lados, en 1809, comenzó la labor de corrección. También fue la primera obra de la autora en ver la luz, en octubre de 1811. Se perciben en ella rasgos característicos de la Juvenilia de la autora, con algunos secundarios que rozan lo caricaturesco y de los que se vale, precisamente, para repartir bofetadas de crítica social mientras arranca carcajadas al lector.
Esta historia apoya un pie en la literatura sentimental del siglo XVIII para impulsarse hacia el estilo austeniano. Marianne encarna las pasiones desbordadas que no se quieren domar, así como el gusto por la naturaleza pintoresca, que se acompasa con sus emociones. A su lado está Elinor, ejemplo de sensatez, pero no por eso un personaje frío. Gran parte de la novela orbita a su alrededor, de modo que el lector acaba conociendo bien los pliegues de su personalidad y descubre, más allá de la dicotomía del título, que la mayor de las hermanas también es capaz de sentimientos intensos, aunque no se deje arrollar por ellos.
Hay quien sostiene que a Sentido y sensibilidad le sobran varias decenas de páginas. Y, es verdad que, si la comparamos con Persuasión, última novela acabada de Jane Austen, puede resultar, por contraste, algo excesiva, no solo en la extensión, sino en la profusión de personajes y en el uso recurrente de la parodia. En Persuasión, por otra parte, sin perder la ironía y la mirada austeniana que penetra hasta el tuétano (y vuelta), hay más contención, y, tal vez por ello, más potencia. Pero es innegable que Sentido y sensibilidad presenta la frescura y el arrojo de una primera novela, releída y corregida, además, durante varios años, y a la que la autora tenía un cariño especial. Como le escribe a su hermana Cassandra, poco antes de su publicación: «Nunca estoy demasiado ocupada para pensar en S&S. No puedo olvidarla más de lo que una madre puede olvidar a su hijo de pecho».
Imposible releer (o leer por primera vez) esta novela sin imaginar los rostros y la voces de Emma Thompson, Kate Winslet, Hugh Grant, Alan Rickman y Greg Wise, en la adaptación maravillosa de Ang Lee de 1995. El 23 de octubre de 2026 se estrena en España una nueva versión, dirigida por Georgia Oakley, y protagonizada por Daisy Edgar-Jones y Esmé Creed-Miles, que, según algunos críticos, resulta enormemente atractiva para las generaciones más jóvenes.
*Nota: la edición de Sentido y sensibilidad que se ha leído para realizar esta reseña pertenece a un ejemplar de RBA Coleccionables, del año 2003, con traducción de Luis Magrinyà. La traducción de Magrinyà se puede encontrar en la actualidad en la editorial Alba con el nombre de Juicio y sentimiento, que es un título que el traductor consideraba más adecuado.




