Revista cultural y de cuestiones actuales
Número 708

La guerra de las plataformas

Texto Jorge Collar, periodista y decano de los críticos del Festival de Cannes 

Las amenazas sobre la difusión del cine en los cines viven nuevos episodios que anuncian grandes enfrentamientos



Los cines sufrieron con la aparición de la televisión y más tarde con los vídeos para entrar después en la era en que internet se ha convertido en el difusor privilegiado del cine. La incógnita no se encuentra en saber si habrá películas, sino en saber cómo las veremos, si seguiremos yendo a las salas o si nos contentaremos con sentarnos frente a un televisor, un ordenador o un simple móvil. Las plataformas de streaming de vídeos bajo demanda son los nuevos invitados en la distribución de films por internet que, por ahora, Netflix lidera con sus ciento treinta millones de abonados. Desde el momento en que Netflix produce sus propios contenidos, y teniendo en cuenta que Amazon sigue su ejemplo, todos los sistemas actuales de difusión de películas se ven afectados. 

Por eso los diversos responsables de la distribución cinematográfica se alinean en orden de batalla, Netflix afirma su vocación de producción e insiste en su intención tajante de evitar el paso de las películas por los cines. Otros que poseen redes de salas de exhibición son menos radicales, pero reclaman la reducción de los plazos entre el  estreno en los cines y la presencia en las plataformas. Estas tensiones originan una confrontación de festivales y, sobre todo, preparan la resistencia a la expansión de Netflix, que se concreta en la compra de  21st Century Fox por Walt Disney Company, que anuncia la creación en 2019 de su propia plataforma.

Tras el escándalo provocado en mayo de 2017 por la presentación en Cannes de dos películas de Netflix que irían directamente a su plataforma sin pasar por los cines, el festival decidió que toda película seleccionada para el concurso debería garantizar su estreno en las salas. La puerta se cerraba así para Netflix en esta edición, lo cual daba lugar, según algunos comentarios, a un certamen gris con marcada ausencia americana. El Festival de Venecia no ha seguido el ejemplo de Cannes y en septiembre seleccionó tres películas de Netflix en una edición brillante con amplia presencia americana. La discrepancia se transformaba en afrenta para Cannes cuando el León de Oro, la máxima recompensa veneciana, coronaba Roma, del mexicano Alfonso Cuarón,  y The Ballad of Buster Scruggs, de los hermanos Coen, recibía el premio al mejor guion. Ambas películas, producidas por Netflix. El director de la Mostra, Alberto Barbera, confirmaba que Venecia  seleccionaba cine de calidad sin preocuparse de saber ni quién lo produce ni cómo se difunde. Netflix se presentaba en Venecia, además,  como el mejor defensor del cine de autor al interesarse por obras singulares como la conclusión de una película inacabada de Orson Welles o de obras como Roma,  en blanco y negro, sin actores conocidos. Alfonso Cuarón aseguraba que solo Netflix había aceptado producir su película y que alcanzaría una difusión infinitamente superior en la plataforma a la que hubiera tenido en los cines. 

Un año después del anuncio de la compra de Fox por Walt Disney Company, la operación parece cerrada. Esta vez sí estamos en plena galaxia con cifras  astronómicas: de los 52 000 millones de dólares de la primera oferta de Disney se ha culminado la transacción  por  71 000 millones, después de que otro grupo de multimedia, Comcast —dueño de Universal—, hubiera mejorado a 61 000 millones la primera propuesta de Disney. Comcast ha conseguido, sin embargo, obtener después el control de una parte del conglomerado de Fox, el británico Sky y Sky News. 

La Fox posee no solamente las franquicias de series de películas taquilleras (X-Men, El planeta de los simiosAlien, Ice Age…), sino también la continuación de Avatar de James Cameron y uno de los catálogos más nutridos de la edad de oro del cine americano. Todo ello servirá, sin prisas, ha dicho Robert Iger, presidente ejecutivo de Disney, para crear una plataforma propia donde figurarán, además de las películas de Disney, las de sus satélites Lucas Film, Pixar y Marvel. Si se suma el catálogo de Fox, se prepara un verdadero ejército en orden de batalla dispuesto a atacar la fortaleza Netflix. Disney ha revelado un detalle crucial: sus nuevas producciones se estrenarán en los cines, pero se entiende que  los plazos de paso a las plataformas deberán ser razonables en todos los países.


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