Revista cultural y de cuestiones actuales
Número 709

2035: Misión a Marte sin retorno


La conquista del espacio es una cuestión tan dependiente de la inversión económica que las próximas misiones programadas a la Luna (cuatro en 2018) y a Marte (una, Mars Space, también en 2018) van a hacerse con robots en lugar de personas. El motivo es que el coste de enviar un androide ronda los cuatrocientos millones de dólares, mientras que un humano multiplica esa cifra por treinta. «Un robot no necesita agua, ni comida, ni oxígeno, y puede trabajar veinticuatro horas con la misma intensidad. Pero el hombre quiere conquistar el espacio en persona, de modo que las misiones humanas también seguirán haciéndose. De hecho, la empresa Mars One planea una misión sin retorno al planeta rojo para la que ya se han presentado cien mil voluntarios tan solo en Europa», subraya Osvaldo Peinado. Otra misión, también privada, se ha propuesto embarcar a una pareja que pase dos o tres años alrededor de Marte para estudiar su comportamiento e incluso la posibilidad de concebir un niño en el espacio. 

«Estoy seguro de que el hombre terminará viviendo en Marte porque la vida es posible en el espacio. Recientemente se ha descubierto que fuera de la Estación Espacial Internacional, a 360 kilómetros de altura, unas bacterias terrestres llamadas OU-20 llevan tiempo sobreviviendo en unas condiciones de temperatura y radiación que parecían imposibles. El siguiente paso podría consistir en localizar microorganismos cuyo origen sea también extraterrestre», señaló el experto ante los estudiantes que asistieron a la tercera sesión Albareda, orientada a acercar científicos internacionales al ámbito universitario.