Revista cultural y de cuestiones actuales
Número 709

Dueños de su propio desarrollo


Los mismos ecuatorianos están descubriendo —también de la mano de emprendedores, casi siempre extranjeros— que el cuidado de sus recursos les puede granjear una explotación a más largo plazo. Como detalla Luis Corral Martínez-Acitores [Bio-Amb 20], «en el páramo, por encima de los 3 000 metros de altitud, con una vegetación predominante de herbáceas y matorral, la actividad tradicional ha sido la agricultura y la ganadería. Pero estas laderas actúan como auténticas esponjas, absorben la lluvia al mismo tiempo que los purines y las heces del ganado, lo que provoca la contaminación del agua que abastece a la ciudad de Quito. Con el objetivo de encontrar una solución, se ha creado un guarderío —sus integrantes nos acompañaron en esta visita— que controla el pastoreo para que resulte sostenible». También han impulsado un fondo de conservación, el FONAG (Fondo para la Protección del Agua), financiado por todos los habitantes de la ciudad, que sustenta el guarderío, vela por el páramo y se esfuerza en recuperar una parte del bosque que un día cubrió sus colinas.