Revista cultural y de cuestiones actuales
Número 711

El jardín de las delicias


En un momento de crisis en España, Óscar Mariné emigró a Nueva York «para aprender y trabajar», algo que marcó su cultura. Desde mediados de los noventa, cuando abrió estudio allí, viene rastreando «héroes de plástico» (toys) en tiendas de segunda mano. «Me interesaba comprar piezas que iban a desaparecer y pensar que era propietario de objetos con una historia muy azarosa», explica. En un ejercicio de arqueología urbana, el artista ofrece una nueva vida a estos personajes y crea para ellos unos pequeños escenarios. Como telón de fondo, diálogos simplificados hasta su mínima expresión: una sola palabra.