Revista cultural y de cuestiones actuales
Número 709

De La Rioja, al Vaticano


Años felices en la universidad. Celso Morga Iruzubieta (Huércanos, La Rioja, 1948) completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote en 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978 con la tesis La predicación y la catequesis en los Sínodos de Calahorra-La Calzada y Logroño. Mons. Morga recuerda su época de estudio en el campus como unos años particularmente felices: “El ambiente de la Facultad de Derecho Canónico era espectacular; había sacerdotes y seminaristas de España, América Latina, Portugal… Disfrutábamos mucho”. Asimismo, guarda con especial cariño la memoria de sus primeros pasos en el sacerdocio, cuando predicaba, confesaba y atendía a los fieles en una parroquia cercana a Pamplona. Tanto le entusiasmaba su labor allí, que aún recuerda con una sonrisa que tal dedicación provocó un “resbalón” en uno de los primeros exámenes de la carrera.

Profesor, juez y capellán. Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Arquidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso femenino. A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y arzobispo de Alba Marítima.

Un dicasterio para escuchar. Según explica Mons. Morga, las jornadas de trabajo en la Congregación son muy intensas, especialmente por las numerosas visitas que atienden en su transcurso. Obispos, sacerdotes y fieles exponen en persona problemas o situaciones –generales o particulares– que son competencia directa de este dicasterio. “Por otra parte, los obispos de todos los países tienen un encuentro cada cinco años con el Papa para explicar la situación de sus respectivas diócesis y también acuden a las diferentes congregaciones, por lo que les escuchamos con frecuencia”, añade. Además de su responsabilidad en la curia romana, Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana y es autor de varios trabajos sobre el sacerdocio y de algunos libros de teología espiritual.