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«El ser querido», la amarga violencia del abandono

17 de septiembre de 2026 4 minutos

Ana Sánchez de la Nieta

El equipo de «El ser querido» en la alfombra roja del Festival de Cannes, en mayo de 2026.

Fotografía: Marco Barada / Movistar Plus

Rodrigo Sorogoyen (Madrid, 1981) ha estrenado El ser querido, el drama de un director de cine, padre ausente y negligente, que quiere retomar el contacto con su hija, trece años después, dándole el papel protagonista de su última película. El argumento es muy parecido al de Valor sentimental, la flamante ganadora del Óscar a la mejor película internacional. La cinta del danés Joachim Trier plantea conflictos muy similares, pero difieren absolutamente en la forma de contarlo y en el final.

A El ser querido se le puede criticar un cierto exceso de manierismo, un subrayado autorial que enlentece el ritmo (que, por otra parte, siempre ha sido uno de los rasgos identitarios del cine de Sorogoyen). Pero, dicho esto, la cinta tiene unas interpretaciones magistrales (Javier Bardem y Vicky Luengo ganarán todos los premios ganables), una planificación brillante y un guion que aborda cuestiones muy sugerentes: desde el poder de la ficción hasta las heridas que puede causar una paternidad descuidada. 

Tiene un arranque espectacular, lleno de primerísimos planos, contraplanos e insertos y conversaciones intensas entre padre e hija, pero hasta pasada la primera hora no aparece el mejor Sorogoyen. Precisamente en una escena que me hizo recordar su anterior película, As bestas (2022), que considero una obra maestra y que consiguió hacerme huir de la sala. Su violencia, tan sorda, tan interna, tan brutal, me noqueó. Esta vez, en cambio, no escapé. Al contrario: no pude despegar la mirada de la pantalla. Sin hacer spoilers: se trata de una escena de rodaje, que podría haber sido anodina, pero en la que Sorogoyen quita todas las máscaras al personaje interpretado por Javier Bardem.

Pienso que, aunque en alguna entrevista el cineasta madrileño lo niegue, El ser querido, por encima de la paternidad, las heridas afectivas en la familia, por encima incluso del cine y la interpretación, habla de la violencia. Sobre la violencia que podemos infligir a los seres queridos sin levantar una mano y, a veces, ni siquiera la voz. De una violencia que no desemboca necesariamente en la muerte —como en As bestas—, pero que puede matar. Es una violencia que nace del ego, pero también de la superioridad, de la autoridad mal digerida, a veces de la experiencia, e incluso del talento, y que se alimenta del afán de poder, de la autoafirmación y de la fragilidad. Y, en ocasiones, de la cobardía de los demás. 

El ser querido también habla del abandono, que es una forma de violentar, de dañar, de herir en lo más profundo. La película muestra lo difícil, casi imposible, que es reconstruir la confianza. Lo complicado que es salvar un pasado donde solo ha habido silencio. Lo que puede llegar a doler la indiferencia.

 

UN FINAL ABIERTO

El guion de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña huye de la condescendencia y del sentimentalismo, y evita tomar atajos. La realidad del conflicto se muestra con todas sus aristas, con todas sus sombras y también con la luz que late en toda la batalla. Una luz un tanto agónica, entrecortada, como la de una bombilla vieja que mantiene la esperanza de resucitar si alguien le otorga potencia. Es la luz del vínculo, de la naturaleza de los lazos, del cariño latente, de la necesidad casi existencial de reparar la ausencia de la única manera posible: cuidando, atendiendo, acompañando, mirando y, sobre todo, recomponiendo la armonía y la unidad. Con otras palabras: serenando el corazón, aclarando la mirada, desarmando el lenguaje. Alejándose de cualquier tipo de violencia. Pidiendo y otorgando el perdón. Restaurando la paz.

En El ser querido luchan los protagonistas, pero Sorogoyen y Peña quieren que pelee también el espectador. Consigo mismo, con sus sentimientos, con sus recuerdos, su modo de entender el mundo y con la propia película. El final es abierto, para que sea cada uno quien decida el resultado de la contienda. 

No es el mejor título de Sorogoyen —ya he dicho que As bestas me pareció una obra maestra; me encantó su debut en Stockholm, y El Reino es un thriller redondo—, pero probablemente sea el más arriesgado y el más profundo. Una historia con recorrido que nos deja interrogándonos sobre hasta qué punto cuidamos, herimos o salvamos a esos seres queridos que comparten con nosotros el set de la vida. 

El ser querido

Dirección: Rodrigo Sorogoyen

Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen

Reparto: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Marina Foïs, Raúl Prieto.

España, 2026

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