
Marina Guzmán Mijares
Eunsa, 2025
128 páginas
14,90 euros
Al tener un hijo descubres una nueva clase de miedo que empieza mucho antes de que nazca. Desde que sabes de su existencia, la inquietud, la incertidumbre y las preguntas se multiplican. Piensas que, quizá, todo será diferente cuando puedas tenerlo en brazos, protegerlo. Pero entonces aprendes que, entre todas las maravillas que trae un niño, no se encuentra el manual de crianza. Las temidas rabietas dan paso a unas primeras lecciones en las que ya intuyes que tu principal misión como padre, como madre, es hacerte prescindible. Y eso también puede angustiar.
Pero, como dice la sabiduría popular, valiente no es el que no tiene miedo, sino el que se enfrenta a él. Marina Guzmán refleja en este libro que los temores que invaden cuando se piensa en los hijos (a no ser suficiente, a volvernos demasiado estrictos o demasiado poco, a decir que no, a incomodarles —aunque sea por su bien—) son piedras en el camino donde tomar apoyo e impulsarse para seguir creciendo y, sobre todo, para ayudarles a los niños a crecer, es más: a vivir. Que para eso educamos.
Como respuesta a esos miedos, Guzmán compila la mejor sabiduría (de la mano de expertos como Tomás Melendo, Fernando Alberca o María Jesús Álava), de modo sencillo, claro y práctico. Con ideas que son faro para navegar por las, a veces, aguas turbulentas de la crianza, pero sin olvidar los puntos para tocar tierra y arremangarse.
A través de las páginas, la autora ofrece una visión de la paternidad y la maternidad que puede disfrutarse en paz y de manera serena, también a pesar del cansancio. Con intención, poniendo corazón y cabeza, esforzándonos por encontrar el equilibrio entre firmeza y cariño. Educar un hijo no es programarlo, no es moldearlo según el propio gusto, sino contribuir a que su personalidad única florezca.




