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Los seres queridos

Maquillar la muerte

18 de mayo de 2026 2 minutos


Evelyn Waugh
Anagrama, 2024
176 páginas
19,90 euros

Un triángulo amoroso en una funeraria de Hollywood. Así podría resumirse esta novela corta de Evelyn Waugh, publicada originalmente en 1948 y reeditada por Anagrama en 2024, pero el resumen se quedaría muy corto. Los seres queridos es una nouvelle ejemplar: ciento cincuenta páginas de risa incontrolable y veinte páginas finales heladas de espanto.

La trama arranca en la colonia inglesa de Los Ángeles, en los años cuarenta. Dennis Barlow, un poeta venido a menos, trabaja en una funeraria de mascotas mientras convive con sir Francis Hinsley, un viejo guionista recién despedido. Cuando Hinsley se ahorca, Barlow se ve forzado a organizar el funeral en el Claro de los Susurros, un cementerio de superlujo al borde del parque temático (réplicas de monumentos europeos y cantos de pájaros emitidos por altavoces ocultos entre los setos). Es lo más surrealista de todo el libro y, sin embargo, lo único basado en hechos reales.

Allí, Barlow se enamora de Aimée Thanatogenos, maquilladora de cadáveres, cortejada a su vez por el embalsamador jefe, un hombrecillo subyugado por su madre y el loro viejo y calvo de la señora. Con un manejo magistral de la elipsis, Waugh despliega el triángulo en un crescendo grotesco: el embalsamador envía a Aimée cadáveres con sonrisas cada vez más amplias y Barlow la seduce con poemas de la literatura clásica que hace pasar por propios. Sin saber muy bien cómo, todo se vuelve desmesurado y negrísimo.

El autor de Retorno a Brideshead o Un puñado de polvo no deja títere con cabeza. La sátira alcanza el negocio funerario, el consumismo norteamericano y el vacío filosófico de una cultura que ha convertido la muerte en mercancía. Pero bajo la comedia opera una propuesta teológica seria: qué ocurre con lo sagrado cuando no se cree en nada que no pueda pesarse, medirse y, a poder ser, cobrarse. La respuesta llega en unas implacables páginas finales. Si no hay alma inmortal, somos un animal más que se puede incinerar por un precio. Una nouvelle que solo puede producir una imaginación católica.


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