Revista cultural y de cuestiones actuales
Número 709

En primera persona


Gloriana Monge

19 años. Costa Rica.

El deseo de “sentir la experiencia de compartir la misma fe con jóvenes de todo el mundo” hizo que Gloriana viajara desde Costa Rica a Madrid para asistir a la JMJ, que para ella ha sido “una gran ocasión para encontrarse con Cristo”.

Stephan Mlczoch

20 años. Austria.

Para Stephan, la JMJ de Madrid ha sido la segunda, después de Sidney. Los motivos para repetir eran fundamentalmente dos: “Miro el mundo y me doy cuenta que muchos de nuestros buenos valores son ignorados, no puede ser. También he venido para disfrutar España y conocer a toda la gente que comparte mi fe”.

Michael Kambani

20 años. Zambia.

Michael viajó a Madrid para “poder aprender más sobre mi fe y llevar mi experiencia con Cristo a un mayor nivel”. Era la primera vez que vivía una JMJ, y ha sacado una conclusión clara: “Tiene un gran significado para mí que un millón de personas nos hayamos congregado aquí por una misma razón. Eso me demuestra lo bueno que es Dios con nosotros”. 

Juliane Luckulu Da Silva

19 años. Brasil.

Para Juliane, la JMJ es “una buena forma de ver cómo se vive la fe en otros países y así poder buscar mi propia fe”. Ella ha viajado a Madrid porque le pareció que el actual es un buen momento para renovar la fe “y así poder confirmar las ideas de la Iglesia y de nuestra juventud como un nuevo sacramento”.

Manuel Quezada

35 años. Ecuador.

Cantar ante el Papa ha ayudado a Manuel a experimentar el amor de Dios. “Desde la canción nos unimos a los jóvenes a expresar el amor que Él nos tiene”. Como miembro del Coro Fundación San José, cantó el sábado antes de la Vigilia en la Fundación Instituto San José. Era su primera JMJ, y asegura que del mensaje que les transmitió el Papa se queda “con el empeño que puso en que debemos amar a las personas con discapacidad, porque ellos también tienen una oportunidad para vivir, como cualquier persona no discapacitada”. La experiencia de la JMJ le está ayudando a fortalecer su vida en el amor a los necesitados, “sin condición alguna”.

Lola Pérez González

13 años. Sevilla, España.

Lola formaba parte de un pequeño grupo compuesto por otras dos amigas y los padres de una de ellas. Tomaron la decisión de ir a su primera JMJ solo veinte días antes de que empezara. Apenas durmió cuatro horas la noche de la vigilia, y estaba afónica de todo lo que había hablado. Le resultó llamativo que hubiera tantos jóvenes: “Me esperaba tres personas y sin embargo hay un montón. Hemos conocido mucha gente, incluso hemos tenido que hablar con ellos en inglés”. Asegura que esta experiencia le servirá para fortalecer su fe. Le gustaría repetirlo en Río de Janeiro, aunque le da cierto reparo la distancia. 

Lee Min Jae

29 años. Corea del Sur.

Después de vivir la JMJ de Sidney en 2008, Lee Min Jae decidió repetir la experiencia en Madrid. Asegura que lo hace “para encontrar un buen futuro en Dios”, y que este encuentro significa para él “una nueva forma de vivir”.

Kateryna Melykh

17 años. Ucrania.

Kateryna viajó desde Ucrania para conocer al Papa: “Le aprecio mucho y aprecio mucho las cosas que hace por los jóvenes”. Reconocía que también aprovecharía para hacer nuevos amigos. Era su primera JMJ, y lo valoraba como “un gran evento, ya que miles de personas de todo el mundo hemos venido hasta aquí para rezar juntos y fortalecer nuestro espíritu”.

Jarmila Leitnerová

23 años. Eslovaquia.

“Es fantástico cuando mucha gente joven se conoce y se une por una razón común a todos ellos, su fe”. Así resumía Jarmila la valoración de su primera JMJ, en Madrid. Ella viajó desde Eslovaquia “para conocer al Papa, el representante de Cristo en la Tierra”.

Martin Kirkdatrick

21 años. Escocia.

La ilusión por conocer a otros jóvenes y dar apoyo a la Iglesia son los motivos por los que Martin decidió participar en la JMJ de Madrid. Desde luego, le ha merecido la pena: “Es emocionante ver a otros jóvenes que tienen fe como yo. Han venido desde todos los rincones del globo para ofrecer su apoyo a la iglesia y celebrar su fe”.

Milagros Medina

22 años. Bailadores (Mérida), Venezuela.

Milagros llegó a España el 8 de agosto, después de año y medio de preparación, tanto económica como espiritual, con la Congregación Laicos Consagrados a la Virgen de Guadalupe. Viajaba con un grupo de 52 venezolanos, de los 5.500 que participaron en la JMJ. Dice que una de las cosas más importantes para prepararse ha sido asistir a la eucaristía todos los días. Era la primera vez que participaba en una JMJ: “Es la mejor experiencia que he podido tener en la vida. Espero poder tener la oportunidad de participar en las siguientes”. Lo que más le ha impresionado ha sido “la unión de culturas tan distintas en una misma fe y en un mismo fin: Cristo”.

Francisco Javier Pro De la Cruz

46 años. Madrid, España.

Es la primera vez que Francisco Javier participaba en una JMJ, y lo ha hecho con el Grupo de Oración Corazón de Jesús. Descubrió a Cristo en 1987, cuando un chico de la Milicia de Santa María comenzó a hablarle de Jesús.Acababa de salir de la cárcel donde había estado por problemas con las drogas. Ahora espera que esta JMJ le ayude a no abandonar a Dios como en otras ocasiones, y asegura que le ha gustado la experiencia porque “todos venimos a lo mismo. Me ha impresionado ver tanta gente joven que reza con María y con Jesús, que son alegres y que saben disfrutar de una forma sana”.

Inma Josefina Bulux Ajpacajá

35 años. Guatemala.

Inma es religiosa de las misioneras Agustinas Recoletas. Acudía por primera vez a una JMJ, que ha vivido como “un encuentro con muchos jóvenes, donde compartimos una misma fe y una experiencia única”. Para ella, lo más destacable del encuentro es que se trata de “una experiencia única que vivimos todos los países del mundo unidos en Cristo Jesús”

Lorenzo Di Domenico

29 años. Italia.

Lorenzo se está preparando para ser sacerdote, y viajó a Madrid para confirmar su fe en Cristo y ofrecer su testimonio de vida. De esa manera ayudará a otros jóvenes a “hacer elecciones valientes por amor a Cristo y al reino de Dios”. La JMJ ha sido para él “una ocasión para reforzarse en la fe acogiendo la gracia que Dios quiere verter en sus hijos”.

Loles Méndez Gavira

20 años. Sevilla, España.

Loles acudió a su primera JMJ con un grupo de ocho chicos y chicas de su edad que se organizaron por su cuenta: se hicieron unos polos blancos con el logo de la JMJ, sacaron los billetes de autobús, las acreditaciones, y se fueron a Madrid: “Ha sido una experiencia muy positiva. Hemos conocido muchísima gente de diferentes países. Me ha alegrado saber que hay muchos chicos y chicas que piensan igual que yo”. Tuvieron un encontronazo con los “indignados” durante los días previos en Madrid, pero en otras ocasiones se ha emocionado. Como cuando vio de cerca a la Virgen de Regla, en el Via Crucis, o en la vigilia del día siguiente: “Durante la adoración comenzó a llover muy fuerte y de pronto la gente se puso a cantar”.