Diez años después de la mayor crisis migratoria que el mundo reciente ha conocido, las antiguas rutas del Mediterráneo conviven con otras nuevas cada vez más peligrosas. El buque de rescate Aita Mari, de la ONG Salvamento Marítimo Humanitario, rastrea desde 2019 estas líneas invisibles en busca de náufragos a la deriva por un inmenso y desolado azul. Mientras, los Gobiernos costeros afilan sanciones, leyes y armas para frenar la migración. Esta es una crónica de la realidad sumergida de los salvamentos —miserias, abandono, silencio, fantasmas— y de un rescate que nunca lo fue.




















