Buscar casa para alquilar o comprar se ha convertido en una experiencia compartida por la generación milenial y la Z. Enlaces que desaparecen, visitas para ver el piso que no llegan a producirse, precios que no dejan de subir... Pero detrás de ese desencanto se agazapa una transformación más profunda: la vivienda ya hace tiempo que dejó de ser solo un lugar donde vivir, sino también un activo que se integra en diversas estrategias financieras. ¿Quién puede acceder a ella?

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